Un hombre llamado Amílcar Olán, íntimo amigo del hijo del presidente López Obrador, habla por teléfono. Se expresa con el desparpajo de quien se sabe impune. Relata los 500 millones de pesos que se va a ganar nada más este año en contratos con tan solo uno de los gobiernos morenistas, el de Quintana Roo. Detalla sus reuniones con el secretario de Finanzas del estado. Y remata: “yo no quiero que me vengan a observar (los de la Auditoría), a venirme a decir una mamada la gobernadora (Mara Lezama) que le debo una aspirina o una venda”.

Amílcar Olán lo platica por teléfono y luego todo sucede en la realidad. El íntimo amigo de Andy López Beltrán, hijo del presidente de México, tiene a los astros del obradorato alineados. Le resuelven una licitación en unas cuantas horas. Le dan 300 millones en tan solo cuatro días. La empresa que usa para beneficiarse de la venta de medicamentos tiene la dirección donde está una tienda de azulejos… en Tabasco. Le pagan por adelantado. Y no lo andan molestando con los “entregables”: que no le den lata las auditorías, que no le vengan con que debe una aspirina o una venda.

Así opera la corrupción en el gobierno de López Obrador. Latinus tuvo acceso a 40 horas de grabaciones telefónicas y decenas de documentos que radiografían los alcances de la corrupción en el actual sexenio y cómo los hijos del Presidente y sus amigos tienen metidas las manos en todo: Dos Bocas, el Tren Maya, el sector salud, los estados que gobierna Morena.

Los audios de las llamadas telefónicas a las que tuvo acceso Latinus son escandalosamente burdos, explícitos, flagrantes. Contratos, millones, moches. Funcionarios del gobierno, altos mandos militares, empresarios consentidos, jóvenes que se volvieron millonarios de la noche a la mañana gracias a una sola característica: son amigos de los hijos del Presidente.

Anoche presentamos solamente el primer capítulo de El Clan, un punto de partida de lo que será un serial de reportajes especiales para desnudar la forma como se organiza la corrupción en la 4T desde la familia presidencial. La primera pieza, del reportero Mario Gutiérrez Vega, sirve para ubicar a un personaje que será clave en El Clan (Amílcar Olán) y para exhibir cómo fluyen cientos de millones en contratos literalmente en unas cuantas horas. Y es tan solo un estado de los 23 que controla el obradorato.

SACIAMORBOS

La presentación de los reportajes no será continua. Hay que dejar que cada capítulo sude sus consecuencias. El siguiente, en enero.

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