Comienza el 2026 con una serie de novedades desde el plano mundial, nacional y estatal, y por supuesto, el ámbito local, en la esfera municipal no es la excepción.

En ese sentido, particularmente para el Ayuntamiento y los habitantes de la Capital del Estado de San Luis Potosí, éste no no será un año cualquiera, sino que desde estos primeros albores se avista un periodo de importantes decisiones para dar continuidad a la transformación ya en marcha, misma que la ciudad demanda con urgencia, para superar así las demandas de una población en constante crecimiento y expansión territorial.

El compromiso es claro y evidente: Impulsar y concluir más y mejores vialidades; reparar calles; combatir el fenómeno, que es de orden nacional, de los los baches, y avanzar de manera firme en la renovación de drenajes y redes de agua potable, muchas de ellas con una antigüedad de 50 a 60 años. materia a la que no pocas administraciones municpales anteriores han hecho caso omiso, en virtud de que los resultados quedan enterrados. Es decir, nos trata de obras de relumbrón, con las cuales se pueda alardear y levantar el sombrero, por lo que esa voluntad de corregir, es motivo de atención y aplauso.

Si bien no se trata de un reto menor, hoy, dentro del Ayuntamiento que se califica de Amable, busca honrar ese subtítulo y ha comenzado a desarrollar las acciones necesarias para regenerar el equipamiento básico y generar la infraestructura que durante décadas había sido postergada.

En ese contexto, una de las obras que marcará un hito, - ese tan esperado contraste del antes y el después, en beneficio de los Capitalinos -, es la construcción del paso a desnivel, proyectado para el norte de la ciudad, en el tradicional barrio del Saucito.

El referido, se trata de uno de los proyectos de mayor impacto para la movilidad urbana, no solo por su dimensión, sino por el beneficio directo que traerá a miles de familias y a la dinámica económica de ese sector de nuestra urbe.

Vale resaltar que obras como esa reflejan una visión de ciudad que va dejando de lado las planificaciones aldeanas, o acaso de las ciudades medias, y apuesta por soluciones estructurales acorde a lo que se merece una gran metrópoli, hacia donde apunta ya San Luis Potosí.

Y a la par, no se debe de olvidar que San Luis Potosí llega a éste 2026 con un gran fortalecimiento también en los planos cultural y turístico, luego de un año de haber gozado del título de Capital Americana de la Cultura, además de haber recibido tres reconocimientos de la UNESCO, -hechos que para algunos necios, aún siguen pareciendo paparruchadas y temas menores-.

Bajo éste panorama, la ciudad se consolida como un atractivo destino en múltiples vertientes: Su ubicación geográfica, y estratégica, por gracia de Dios, se suma al avanzado trabajo en materia de infraestructura; seguridad pública; y desarrollo artístico y cultural, lo que coloca al la Capital de San Luis Potosí como un polo de atracción para visitantes de la propia Capital; del interior del Estado; de otras regiones del país: e incluso del diversos puntos del orbe.

En este escenario, el alcalde Enrique Galindo Ceballos enfrenta el reto de consolidar positivamente un segundo año de gobierno, que supone mayores exigencias y expectativas.

Experiencia, capacidad y entusiasmo para ello les tiene, y deberá hacerlo evidente frente a una población que confía y exige más y mejores resultados.

No debemos olvidar que en forma paralela, el horizonte de 2027 comienza a otear, y dependiendo de lo que resuelva la Suprema Corte de Justicia de la Nación, podría abrirse un nuevo capítulo político.

Por ahora, el desafío es claro: Consolidar la transformación de la capital potosina y dejar bases sólidas para el futuro, lo demás, aún viene por el camino.

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