Luis Gerardo Lomelí Rodríguez

Una jornada electoral más allá de las casillas

La celebración de elecciones inclusivas, unas en las que todas las personas con derecho a votar tengan la oportunidad de participar para elegir a sus representantes, es fundamental para la democracia. Garantizar que todas las personas puedan participar, sin barreras injustas, es un elemento esencial dentro del engranaje electoral contemporáneo.

Aunque pueda pasar desapercibido, es importante reconocer que los organismos administrativos encargados de la organización, preparación, desarrollo y vigilancia de los procesos electorales (el Instituto Nacional Electoral y los 32 Organismos Públicos Locales) desempeñan un papel fundamental en el fortalecimiento de la participación electoral de grupos históricamente excluidos. Estas instituciones desempeñan un papel decisivo no solo en el diseño, sino también en la implementación de políticas electorales que favorezcan una inclusión electoral real. Gracias a la experiencia y al constante contacto con representaciones de grupos que reclaman condiciones dignas para ejercer su voto, el INE y los OPLE se encuentran en una posición privilegiada para incidir en el perfeccionamiento del marco normativo y así, garantizar un mejor escenario para la participación electoral.

A lo largo de los años, el aparato electoral mexicano ha evolucionado, logrando sistematizar su operación. Sin embargo, con este desarrollo, también han crecido las demandas y aumentado los desafíos. Actualmente, la conformación de un Listado Nominal, el registro de candidaturas, la impresión de boletas y la instalación de casillas electorales no son las únicas preocupaciones dentro de la función electoral. A estas alturas, el adecuado funcionamiento de las casillas considera la presencia de materiales, protocolos y funcionariado capacitado que, en conjunto, posibiliten el mejor escenario posible en términos de inclusión para quienes acuden a votar, sin importar condiciones de género, edad, salud, talla o discapacidad.

De tal suerte que, actualmente se cuenta con disposiciones que permiten que aquellas personas que no sepan leer o que se encuentren impedidas físicamente para marcar sus boletas, puedan hacerse asistir por alguien de su confianza que las acompañe. Así mismo, se cuenta con personal capacitado para atender a la ciudadanía que requiere atención preferencial, dándole prioridad para emitir su voto a personas con discapacidad, mujeres embarazadas, personas con niñas o niños pequeños en brazos y personas adultas mayores. En cada casilla, se coloca de manera visible un cartel en el que se informa que las personas con discapacidad, o que requieren atención preferente, tendrán prioridad para emitir su voto. Adicionalmente, se cuenta con un Protocolo Trans que busca garantizar que las personas trans (transgénero, transexuales y travestis) ejerzan su derecho al voto en igualdad de condiciones y sin discriminación; capacitando al funcionariado para permitir ejercer el derecho al voto a las personas cuya expresión o identidad de género no coincida con la fotografía o el nombre impreso en su credencial para votar, así como evitar expresiones de discriminación, miradas inquisitivas, cuestionamientos sobre la identidad o el uso incorrecto de pronombres.

Por otro lado, cada casilla es equipada con la documentación y materiales electorales necesarios para garantizar la emisión del sufragio de manera adecuada. Por lo que, durante la Jornada Electoral del 2027, la ciudadanía podrá hacer uso de plantillas braille (en las que se colocan las distintas boletas y permiten a la ciudadanía conocer su contenido y marcarlas sin ayuda de otra persona, proporcionando condiciones de mayor equidad a las personas con discapacidad visual para el ejercicio de su voto), sellos “X” (material que permite que la ciudadanía con discapacidad, adulta mayor o que se encuentre impedida físicamente para marcar sus boletas, lo utilice para imprimir una marca “X” sobre la opción de su preferencia de la boleta), mamparas especiales (material cuyo propósito es el de facilitar el marcado de boletas en secrecía a la ciudadanía con dificultad motriz y gente de talla pequeña, sin asistencia de alguna otra persona) y bases porta urnas (mobiliario que sirve de apoyo a las personas con discapacidad, específicamente a la ciudadanía con dificultad motriz y gente de talla pequeña, a depositar sus votos dentro de cada urna).

Por si esto fuera poco, la dinámica electoral actual contempla la posibilidad de participación electoral más allá de los espacios físicos instalados para dicho efecto. Durante el proceso electoral 2026 – 2027, la ciudadanía que se encuentre impedida para acudir a la casilla por alguna condición de salud, por residir fuera del territorio nacional o por encontrarse en prisión preventiva, podrá participar bajo las siguientes modalidades:

Por lo anterior, es válido decir que el modelo electoral actual no solo se ha preocupado por desarrollar herramientas materiales y normativas que faciliten y dignifiquen la emisión del voto durante la Jornada Electoral; sino que ha sido capaz de analizarse y cuestionarse a sí mismo hasta el punto de romper sus propios paradigmas históricos de tiempo y espacio, ofreciendo las mayores posibilidades de inclusión en la historia democrática del país. El compromiso actual es implementar estos procesos con los mismos estándares de calidad con que se despliega una Jornada Electoral convencional y seguir reflexionando sobre nuevos instrumentos que acerquen a más personas a las urnas.

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