El municipio de Villa de Pozos convocó a la población a vivir la Procesión de los Cristos 2026, una de las expresiones religiosas más significativas de la localidad, que cada año reúne a familias y visitantes en torno a una tradición marcada por la fe, la historia y la identidad comunitaria.
Como parte de las celebraciones de Semana Santa, esta experiencia espiritual inicia el Jueves Santo, cuando las imágenes de los cristos son retiradas de sus cruces para ser colocadas en posición horizontal y veladas durante la noche.
Este momento, considerado profundamente simbólico, se realiza en las viviendas de las familias que han resguardado estas imágenes durante generaciones.
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En cada casa se instala un altar especial adornado con flores de manzanilla y naranjas, donde se realizan rezos y cantos como parte de la tradición.
Al día siguiente, durante el Viernes Santo, las imágenes son nuevamente colocadas en sus cruces y los cargadores se preparan para recorrer las principales calles de los cuatro cuarteles del municipio: Cruces, Olivos, Aguilares y Casanova.
Posteriormente, todos los participantes se concentran en el atrio del templo parroquial para escuchar la ceremonia de las Siete Palabras, tras la cual inicia la procesión.La celebración continúa el Sábado de Gloria, cuando los cristos son adornados con nuevos sendales y los altares se levantan.
La manzanilla utilizada en la velación se distribuye en pequeñas porciones sobre las naranjas y se entrega a los cargadores como parte del cierre de la tradición.
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Con más de 125 años de historia, la Procesión de los Cristos se ha consolidado como una de las manifestaciones de fe más representativas de Villa de Pozos.
Durante esta celebración, diversas imágenes de Cristo provenientes de templos y hogares del municipio son llevadas en procesión por las calles, acompañadas por fieles, música y un ambiente de respeto que distingue esta expresión religiosa.
El recorrido se llena de velas encendidas, silencio solemne y muestras de devoción que, además de expresar la espiritualidad de la comunidad, fortalecen el sentido de identidad y pertenencia entre las y los habitantes del municipio.
Cabe destacar que el templo parroquial del lugar, levantado por iniciativa de frailes franciscanos, comenzó a edificarse alrededor de 1592, durante el periodo de mayor actividad minera.
En su interior se resguarda un patrimonio de gran valor religioso e histórico, entre el que destaca el Señor de Casanova, una imagen de Cristo de gran tamaño que, de acuerdo con la tradición local, fue bendecida por Miguel Hidalgo y Costilla.