Tras las intervenciones registradas durante la marcha del Día Internacional de la Mujer en el Templo de la Compañía, la cronista de la ciudad, María Isabel Monroy Castillo, compartió su postura sobre lo ocurrido y lamentó que, en medio de la protesta, se hayan afectado elementos con valor histórico y artístico.

La historiadora consideró particularmente doloroso que se dañara una cruz ubicada en el templo, pues explicó que se trataba de una pieza de gran antigüedad elaborada por canteros que trabajaron la piedra con notable detalle.

“Lo lamentable es que se haya destruido el trabajo de artesanos que elaboraron esa pieza con gran maestría”, expresó al referirse a la estructura que resultó afectada.

Monroy Castillo comentó que previamente se había señalado que esa cruz no correspondía a la original del templo; sin embargo, subrayó que la que se encontraba en el lugar también poseía una historia considerable.

Aunque dijo no tener certeza sobre los años exactos de la pieza, aseguró que se trataba de un elemento antiguo y deteriorado por el paso del tiempo, pero con relevancia dentro del conjunto arquitectónico.

La cronista recordó que la zona donde se ubica el templo forma parte de los espacios fundacionales de la ciudad, cuyos acontecimientos históricos se concentran entre 1583 y 1590, periodo en el que ocurrieron varios hechos clave para el establecimiento del asentamiento.

Asimismo, destacó el valor arquitectónico del lugar, particularmente de la Capilla de Loreto, ubicada dentro de la iglesia de la Compañía, la cual calificó como una obra sobresaliente del barroco.

A su juicio, esta capilla representa una de las expresiones más bellas de ese estilo en la ciudad y constituye un ejemplo excepcional dentro del patrimonio arquitectónico local.

Sobre las manifestaciones que derivan en intervenciones a edificios históricos, Monroy Castillo consideró que, mientras no exista un cambio profundo en el trasfondo de estas expresiones sociales, es probable que continúen ocurriendo en el futuro.No obstante, planteó que una alternativa sería canalizar la energía y la creatividad de quienes participan en estas movilizaciones hacia propuestas que no impliquen dañar el patrimonio.“Sería importante dirigir esa fuerza hacia iniciativas creativas que no tengan un carácter destructivo”, señaló.Finalmente, añadió que también corresponde a las autoridades implementar medidas que permitan proteger y resguardar los edificios históricos, con el objetivo de preservar los espacios que forman parte de la memoria y la identidad de la ciudad.

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