
El titular del área, Adrián Tercero Nava, reiteró que las acciones se llevan a cabo con un análisis previo, pues se han dado casos en la que los vecinos piden la remoción de los mismos por cuestiones personales.

Hasta el momento solo se han detectado árboles que pegan con cables de luz, mismos que han sido podados.

La relación costo-beneficio del tráfico ilegal de madera, señaló una alta representante de Naciones Unidas, es “muy alta” porque varios países de la región aún no lo han tipificado como delito y apenas castigan a los traficantes





















