
"¡Ayuda, me persigue una ardilla!", dijo el hombre mientras el pequeño roedor, que había perdido a su madre, lo perseguía; los agentes quedaron encantados y bautizaron a la ardilla como Karl-Friedrich para luego llevarla a un centro de rescate animal

Aparentemente con un tono de ironía, el departamento calificó el incidente de un “delito vil” y agregó que fue “algo maleducado”.





















