El trompo, el balero y carritos han pasado a la historia gracias a la preferencias que ahora los niños tienen por los nuevos gadgets y nuevas tecnologías.

Lejos de amedrentarse, paisanos están celebrando las Navidades a todo lo alto, pese a las políticas antimigrantes de Donald Trump; las piñatas, dicen, están llenas de esperanza y los villancicos son “oraciones” por los jóvenes soñadores.