Tras recibir el reporte de detonaciones, inició un operativo conjunto entre elementos de Seguridad Pública del Estado, Policía Federal, Ministerial y Municipal sobre la carretera a Rioverde.

Agentes de la Policía Estatal se movilizaron al sitio tras recibir el reporte. En el lugar sólo encontraron el vehículo con al menos cinco impactos de bala y casquillos percutidos.

El vigilante de la fábrica lechera, ubicada en la calle Adolfo López Mateos y Corregidora, notó el robo en proceso, por lo que decidió acercarse al lugar y llamar a las autoridades.

La mujer acudió ante el agente del Ministerio Público donde denunció que el padre del menor acudió a su casa, ubicada por la Presa de San Diego, y se lo llevó.