El uso del celular mientras se camina no es tan inofensivo como parece. Investigaciones realizadas en la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP) revelan que esta práctica modifica de manera significativa la forma natural de desplazarse.

Desde la biomecánica, especialistas han identificado que actividades como enviar mensajes, hablar o incluso escuchar música mientras se camina generan cambios en la marcha, volviéndola más lenta e inestable.

Entre los principales efectos se encuentran una reducción en la velocidad, alteraciones en el ritmo de los pasos y un mayor tiempo con ambos pies apoyados en el suelo, lo que rompe el patrón habitual del movimiento.

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Estas variaciones provocan una caminata menos eficiente y más “torpe”, aumentando el riesgo de tropiezos o caídas, sobre todo en personas mayores o en superficies irregulares.

Para analizar este fenómeno, el equipo utiliza tecnología de visión por computadora, con la que se registran y reconstruyen los movimientos del cuerpo en tres dimensiones, permitiendo medir con precisión cada cambio en la marcha.

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