San Luis Potosí enfrenta una de sus mayores oportunidades en materia habitacional, pero también un desafío urbano que irá mucho más allá de levantar miles de viviendas.

La construcción de las 50 mil casas contempladas para el estado como parte del programa “Vivienda para el Bienestar” del gobierno federal, obligará a definir dónde se edificarán, qué servicios tendrán y qué tan conectadas estarán con las zonas donde viven y trabajan las familias.

Neil Selene Castro, presidente de la Asociación Mexicana de Profesionales Inmobiliarios (AMPI), señaló que la vivienda se ha convertido en un asunto estratégico para el desarrollo económico, urbano y social de la entidad, luego de años de acumulación de un déficit habitacional, particularmente entre los sectores social y económico.

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Estimaciones del propio sector colocan ese rezago en alrededor de 50 mil viviendas, aunque Castro aclaró que esta cifra corresponde a una estimación de la necesidad acumulada y no debe confundirse con la meta de producción establecida por el programa federal, pues se trata de indicadores distintos.

Recordó que el programa contempla para San Luis Potosí la construcción de 49 mil 930 viviendas durante el sexenio: 38 mil 500 mediante Infonavit, 9 mil a través de Conavi y 2 mil 930 con participación de Fovissste.

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En San Luis Potosí ya comenzó el proceso de asignación de viviendas.

En el primer sorteo fueron seleccionados 325 beneficiarios, de los cuales 250 correspondieron a Charcas y 75 a Ciudad Valles.

"Para 2026, autoridades y representantes del programa han planteado una meta cercana a 7 mil viviendas en San Luis Potosí', comentó el presidente de AMPI.

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Así mismo explicó que el programa está dirigido principalmente a personas que durante años han tenido mayores dificultades para acceder a una vivienda.

En el proceso reciente de registro de Infonavit participaron municipios como Cerro de San Pedro, Rioverde, San Luis Potosí y Villa de Arista, en un contexto de crecimiento habitacional en distintas regiones del estado.

"Para el sector inmobiliario, el impacto de las nuevas viviendas no puede medirse únicamente por la cantidad de unidades que sean edificadas", indicó.

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Los retos ante el desarrollo de vivienda en San Luis Potosí

Castro señaló que construir cerca de 50 mil viviendas implica también generar requerimientos de suelo, urbanización, agua, energía, movilidad, escuelas, comercios, servicios y equipamiento urbano.

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A esto se sumará posteriormente un nuevo movimiento dentro del mercado inmobiliario, con necesidades de compraventa, renta y distintos servicios vinculados con los nuevos desarrollos.

Por ello, uno de los principales puntos a observar será la ubicación de las viviendas y las condiciones que las rodearán.

El representante inmobiliario advirtió que una vivienda puede ser accesible en términos económicos, pero si se encuentra alejada, carece de infraestructura suficiente o tiene problemas de servicios, podría terminar generando nuevos problemas urbanos en lugar de resolver la necesidad habitacional.

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De acuerdo con el indicador Banorte de precios de vivienda correspondiente a mayo de 2026, el valor promedio observado en el estado se ubicó en 27 mil 304 pesos por metro cuadrado, con un incremento anual de 4.2 por ciento.

Además, más del 60 por ciento de la oferta registrada correspondía a vivienda nueva.

Para AMPI, estos datos reflejan dos escenarios que actualmente avanzan de manera paralela: por un lado, una necesidad importante de vivienda social y económica; por otro, un mercado residencial que continúa impulsado por la actividad industrial, la inversión y la movilidad laboral que registra San Luis Potosí.

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Ante este panorama, Castro planteó cuatro retos para el sector: reducir el rezago habitacional, particularmente entre las familias con menores ingresos; consolidar un mercado inmobiliario profesional, ordenado y transparente; fortalecer la planeación urbana y garantizar reservas territoriales, infraestructura, movilidad y equipamiento; y observar lo que ocurrirá con estos desarrollos una vez que las primeras viviendas sean ocupadas.

El último punto, señaló, será relevante porque las nuevas unidades habitacionales terminarán incorporándose al mercado inmobiliario de los municipios y ciudades, generando necesidades de administración, regularización, avalúos, arrendamiento, comercialización, mantenimiento y otros servicios.

Así, el reto de Vivienda para el Bienestar para San Luis Potosí no terminará cuando se construyan las casas: el verdadero desafío será lograr que esos nuevos desarrollos se integren de manera adecuada a las ciudades y municipios donde serán construidos.

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