En un contexto donde cada peso cuenta para las familias potosinas, ahorrar en el supermercado no implica necesariamente llenar menos el carrito.
Especialistas en consumo y la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) coincidieron en que cambiar algunos hábitos de compra puede representar un ahorro considerable sin renunciar a productos de buena calidad.
Uno de los principales consejos es comparar precios antes de salir de casa.
Para ello, la Profeco pone a disposición la plataforma "Quién es Quién en los Precios" y la herramienta "Canasta Inteligente", que permiten consultar diariamente el costo de cientos de productos en distintos establecimientos y conocer cuál ofrece la despensa más económica.
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Otro hábito que ayuda a disminuir el gasto es planear con anticipación el menú semanal y elaborar una lista de compras.
Con ello se evitan adquisiciones por impulso y también que frutas, verduras o alimentos preparados terminen en la basura por no consumirse a tiempo.
Los expertos también recomiendan no concentrar todas las compras en un solo lugar.
Mientras los productos empaquetados pueden encontrarse a mejor precio en supermercados, las frutas, verduras y algunos alimentos frescos suelen ser más económicos en mercados tradicionales o tianguis, especialmente cuando se trata de productos de temporada.
Elegir marcas propias o genéricas es otra alternativa para reducir el gasto.
En muchos casos ofrecen características similares a las marcas comerciales, aunque la recomendación es revisar siempre la etiqueta nutrimental y comparar el contenido antes de decidir únicamente por el precio.
En San Luis Potosí, los monitoreos semanales de Profeco mostraron que el costo de una misma canasta básica puede variar más de 100 pesos entre un supermercado y otro, por lo que comparar establecimientos puede generar un ahorro significativo en cada visita.
Además, especialistas aconsejan evitar acudir al supermercado con hambre, ya que diversos estudios sobre comportamiento del consumidor señalaron que esa condición favorece las compras impulsivas y aumenta el gasto total.
Finalmente, comprar únicamente las cantidades que realmente se consumirán, revisar el precio por kilogramo o litro en lugar del costo del empaque y aprovechar ofertas solo cuando respondan a una necesidad real son prácticas que ayudan a cuidar el presupuesto sin reducir la calidad de la alimentación.