Aunque febrero es el mes más corto del año, para muchas familias y comerciantes de San Luis Potosí representa un reto presupuestal más complejo de lo que parece.
Más allá del icónico 14 de febrero, existen gastos silenciosos que no siempre se contemplan y que terminan por apretar aún más el bolsillo de las personas.
Para muchos negocios formales e informales, la llegada de San Valentín ofrece una oportunidad de repunte tras la cuesta de enero, pero también implica gastos extra y presión por generar ingresos en un periodo con alta competencia.
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“El mes de enero siempre es difícil para los comercios debido a los gastos que enfrentan los ciudadanos como impuestos, colegiaturas y otros compromisos financieros, sin embargo, este incremento del 10 por ciento en ventas que suele venir en febrero nos ha dado un respiro y nos motiva a seguir adelante”, explicó un comerciante refiriéndose al repunte que suele observarse en febrero tras el Día del Amor y la Amistad.
Para muchos vendedores, el costo de operar en esta temporada también pesa. Comerciantes ambulantes destinan parte de su inversión inicial a pagar permisos y a adquirir productos específicos para febrero, cuyos precios suelen subir conforme se acerca el 14 de febrero.
Además, para los consumidores, el gasto promedio por celebrar San Valentín puede oscilar entre varios cientos hasta más de dos mil pesos, dependiendo de si se van por regalos sencillos o cenas y experiencias más costosas.
Para las familias potosinas, el impacto de febrero no termina con San Valentín, ya que el clima frío, común en estos días, eleva el consumo de gas, electricidad y medicinas, lo que obliga a reajustar gastos básicos como alimentación y transporte.
Asimismo, aquí confluyen pagos como reinscripciones escolares, compras pendientes o ajustes en tarifas de servicios, generando un efecto acumulativo que no siempre se percibe al inicio del mes.
Por eso, expertos recomiendan planear con anticipación, priorizar gastos esenciales y evitar compras impulsivas.