El acceso a tratamientos especializados para niñas y niños con secuelas de quemaduras enfrenta un obstáculo cada vez mayor: el encarecimiento y la complejidad de los trámites.
De acuerdo con Gerardo Manuel García Lozano, director de la asociación Rino - Q para niños quemados, el costo de la visa pasó de alrededor de 180 dólares equivalentes a unos 3 mil 600 pesos a cerca de 450 dólares, lo que eleva el gasto total para un menor y su acompañante de aproximadamente 7 mil 500 pesos a casi 18 mil pesos.
A este escenario se suma la dificultad para obtener pasaportes, ya que los procesos, que antes se resolvían en un solo viaje, ahora requieren múltiples citas con semanas de diferencia, lo que complica aún más el acceso a estos documentos indispensables para viajar.
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El directivo explicó que, desde hace 15 años, la fundación ha trabajado con hospitales Shriners en Estados Unidos, donde la atención médica para los menores se brinda sin costo alguno.
Incluso, señaló que el traslado también cuenta con apoyo, por lo que los únicos gastos relevantes recaen en los trámites migratorios.
Sin embargo, ante las complicaciones actuales, la organización ha optado por trasladar a los pacientes a Guadalajara, donde médicos especialistas realizan intervenciones quirúrgicas.
Para optimizar recursos, los traslados se hacen en grupo, con varios menores acompañados por un familiar, quienes salen durante la madrugada desde el Hospital Central y regresan el mismo día tras ser atendidos.
García Lozano detalló que muchos de los casos requieren múltiples cirugías debido a las secuelas que dejan las quemaduras, como la contracción de la piel, por lo que también es indispensable complementar los procedimientos con terapias de rehabilitación para evitar recaídas.
En este contexto, destacó la importancia del respaldo ciudadano, como el donativo de 226 mil 818 pesos obtenido a través del programa de redondeo en tiendas Oxxo, recurso que será destinado a fortalecer la atención médica y terapias especializadas para los menores.
El director subrayó que este tipo de aportaciones permite continuar con la atención integral de los pacientes, al contribuir tanto en su recuperación física como emocional, y mejorar su calidad de vida mediante acompañamiento profesional.