El incremento en los precios de frutas y verduras comienza a sentirse con fuerza en los mercados de la capital potosina, donde comerciantes atribuyen el alza a la escasez de producción local y al encarecimiento en el traslado de mercancías desde otras entidades del país.
Alfredo Almendarez Torres, locatario del mercado Hidalgo, explicó que en las últimas semanas los costos han mostrado constantes variaciones, impulsadas principalmente por la falta de cosechas en la región tras la temporada invernal.
“El comportamiento de los precios ha sido muy inestable, suben y bajan, pero en general van al alza porque no hay producto suficiente en la zona”, señaló.
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Detalló que alimentos como la cebolla, el jitomate, el chile serrano y el tomatillo no se producen actualmente en la región debido a las condiciones climáticas recientes.
La falta de infraestructura agrícola, dijo, impide mantener una producción constante durante esta época, lo que genera desabasto.
Ante esta situación, San Luis Potosí depende del suministro proveniente de otros estados, principalmente de entidades más alejadas como Sinaloa, lo que incrementa considerablemente los precios.
“El producto viene de lejos y eso encarece todo”, explicó.
El comerciante indicó que el costo del transporte también influye de manera directa, debido al aumento en el precio del diésel, utilizado por los vehículos de carga.
Este incremento impacta no solo en el traslado, sino en toda la cadena logística, desde la operación del camión hasta los gastos asociados.
Entre los productos que más han subido se encuentran el jitomate, los chiles como serrano, jalapeño y poblano y el tomatillo.
Actualmente, el kilo de jitomate se vende alrededor de 48 pesos, mientras que el chile serrano alcanza entre 80 y 85 pesos, dependiendo de su calidad.
Almendarez Torres explicó que este comportamiento no es nuevo, ya que se presenta cada año tras el invierno.
Señaló que la escasez inicia desde octubre en la región del Altiplano y aunque estados cercanos como Michoacán suelen abastecer el mercado con precios más accesibles, cuando su producción disminuye, entra mercancía de zonas más lejanas, lo que eleva los costos.
En este contexto, el impacto ya se refleja en el bolsillo de las familias.
De acuerdo con el locatario, un hogar de cuatro personas puede gastar aproximadamente 800 pesos semanales solo en frutas y verduras.
Sin embargo, al sumar otros productos como carne y abarrotes, el gasto total puede ascender a cerca de dos mil 500 pesos.
El comerciante reiteró que, mientras no exista producción local suficiente que funcione como contrapeso en el mercado, los precios seguirán sujetos a la oferta proveniente de otras regiones, lo que mantiene la tendencia al alza.