21 / enero / 2022 | 05:50 hrs.

Escorts viven entre la trata y narcomenudeo

Sol abandonó la escuela militar en Venezuela para ganar “plata” y ayudar a su familia, pero el empleo que le prometieron en México nunca se concretó

Sol llegó a México desde Venezuela y por un año la obligaron a prostituirse hasta que 10 uno de sus clientes, que nunca tuvo sexo con ella, pagó su rescate en dólares (NADYA MURILLO. EL UNIVERSAL)
Estados 13/06/2018 10:10 El Universal Actualizada 10:10

Por medio de una página de internet, Sol encontró un trabajo de hostess en un restaurante de la capital del país, pero a su llegada la gente que contactó le quitó su pasaporte y le dijeron que las vacantes en los restaurantes ya se encontraban ocupadas. Lo único que quedaba disponible era trabajar como “modelo” para el portal ZonaDivas.com.

 

Sol llegó al país en 2015. Con 22 años de edad y una silueta bien definida, la convencieron de dedicarse al sexoservicio, pues le comentaron que con “todo eso que se cargaba podía sacar buena lana” para pagar la deuda que, sin saberlo, ya había adquirido.

 “En mi primer servicio, un tipo entró al cuarto donde había tres chicas además de mí, me aventó ropa interior y me gritó ‘vámonos, hay que chingarle’”, explicó Sol.

Apenada, al sentir las miradas de las otras chicas, se vistió para la ocasión, delineó sus labios con un tono rojo carmín y caminó con la vista clavada en el suelo.

“Suerte”, fue lo último que escuchó antes de cerrar la puerta del edificio donde las tenían resguardadas, en la calle de Niza 75, en la famosa Zona Rosa de la capital del país.

“Este cliente es muy importante en el país, no la vayas a cagar y entrégale este paquete”, le advirtieron.

Esa noche por su servicio le pagaron 10 mil pesos. Entró a un hotel de avenida Patriotismo. “Él era alto y de piel blanca, por la botella que pidió y por el reloj que se quitó supe que era alguien con mucho dinero”, recordó la venezolana.

No tuvieron sexo, le pidió estar desnuda y frente a ella consumió la cocaína, que contenía el paquete. Cerca de las seis de la mañana Sol volvió al cuarto. De los 10 mil que pagó el cliente, ella únicamente recibió mil pesos.

De la mano de Tepito

Ella y todas sus compañeras que se anunciaban en la página ZonaDivas.com no sólo eran obligadas a prostituirse para pagar todos los gastos que generó su llegada al país, también tenían que vender drogas y consumirlas.

“Para mantenerte activa tienes que meterte algo, acá no hay de que ‘estoy cansada o tengo sueño’.

“La mayoría de los clientes piden alguna droga, puede ser marihuana, cocaína, tachas”, indicó.

“Hay unas pastillas que se llaman Rohypnol, esas las disolvíamos en las bebidas de los clientes y con ella ya no te acuerdas de nada”, aseguró.

Con el argumento de que eran vitaminas, Sol consumió en repetidas ocasiones lo que le ofrecían los encargados de llevarlas a los hoteles; sin embargo, no estaba enterada de que la drogaban para volverla adicta y así asegurar su permanencia en el negocio.

Declaraciones de amigas cercanas a las modelos extranjeras que fallecieron reiteran que los clientes potenciales son políticos, pero también integrantes de los grupos criminales y de narcomenudeo que operan en la zona de Tepito.

La mayoría se llega a relacionar sentimentalmente con narcomenudistas, porque son amenazadas de denunciarlas ante las autoridades para que las deporten, debido a que ellas entran al país en condición de turistas.

“Muchas veces nos llevaron a recoger paquetes en la madrugada, supongo que el destino era Tepito, porque pasábamos por el Eje Central Lázaro Cárdenas y la Torre Latinoamericana, en el Centro.

 

“Llegábamos a vecindades que eran horribles, nos daban dinero para entregar a otras personas y ellos nos daban paquetes que contenían armas y drogas”, mencionó Sol.

 

Preparada para todo

Sol tiene siete hermanos, cuatro hombres y tres mujeres. Su padre es militar retirado y su mamá, sicóloga infantil. Explicó que crecer con educación militar le formó un carácter duro, difícil de quebrantar y que la milicia venezolana la preparó para soportar cualquier cosa.

“En este negocio se vive de todo, muchas veces no sabes qué hay después de la puerta, hay personas muy enfermas que piensan que por pagar pueden pedirte cualquier cosa”, confesó.

Una sesión fotográfica, ropa, boletos de avión, renta de la habitación, comida y transporte integran la deuda de 100 mil pesos que adquirió para llegar a la Ciudad de México.

Explicó que en el sitio había para todos los gustos, rubias, morenas y pelirrojas. El cliente se instalaba en un hotel, hacía la transferencia bancaria o acordaba el pago en efectivo y en cuestión de 40 minutos, o menos, la escort seleccionada llegaba a la habitación.

“El costo de los servicios que se anunciaban iniciaba en 3 mil pesos y podía llegar hasta los 10 mil por hora. Todo dependía del cliente”, detalló la escort.

Con el paso del tiempo, Sol se convirtió en la más solicitada del sitio, sin importar la hora y el día pasaba de un hotel de Patriotismo a uno en Tlalpan, y se dio cuenta de que, efectivamente, como se lo dijeron, “podía sacar una lana”.

Sus ganancias le ayudaron a solventar algunas necesidades; sin embargo, la constante actividad sexual le trajo problemas graves de salud.

“Una vez tenía un dolor muy fuerte a la altura del vientre, me llevaron al médico y me dijeron que tenía los ovarios inflamados, me pidieron parar al menos un mes. Al volver al cuarto me advirtieron que no había tanto tiempo para reposar y que en una semana tenía que estar de vuelta en el negocio”, contó.

Sol comenzó a dominar su trabajo, perdió el pudor, ganó algunas mañas. “Cedía ante propuestas y cumplía caprichos, con tal de ganar un dinero extra”, admitió mientras esbozaba una sonrisa.

Las divas “rotas”

Un año después de que dejó el portal ZonaDivas.com la vida le cambió. Enterarse del asesinato de chicas que conoció en el negocio la orilló a analizar su estancia en el país.

Se trata de una larga lista que encabeza la muerte de Wendy Vaneska, también escort, y quien fue asesinada el 4 de febrero de 2017 en el hotel Príncipe, en la colonia Escandón.

Después supo del homicidio de Génesis, otra escort venezolana, cuyo cadáver lo encontraron en un hotel de la delegación Venustiano Carranza, el 16 de noviembre del año pasado.

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