Hubo un tiempo en que visitar la Presa San José era casi una tradición para cientos de familias potosinas.
Los fines de semana comenzaban con un desayuno de gorditas, elotes o antojitos en el corredor gastronómico, mientras niñas y niños corrían por las áreas verdes y los juegos infantiles. Hoy, ese paisaje luce muy distinto.
Durante un recorrido realizado por EL UNIVERSAL San Luis Potosí, se constató que la zona permanece prácticamente abandonada.
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El corredor donde durante años operaron los tradicionales puestos de gorditas continúa cerrado, las estructuras muestran deterioro, las paredes están cubiertas de grafiti y gran parte de las áreas recreativas han desaparecido.
Los juegos infantiles que alguna vez formaron parte del atractivo del lugar prácticamente ya no existen y el ambiente dista mucho del que convirtió a la presa en uno de los principales sitios de convivencia familiar de la capital.
Quienes aún regresan al lugar lo hacen más por nostalgia que por recreación.
“Yo tenía años sin venir y hoy quise traer a mis nietos para que conocieran este lugar y pudieran jugar, pero nos dimos cuenta de que ya no es lo mismo. Ya no hay nada, incluso me sorprendió verlo tan olvidado.”
Otra visitante recordó cómo cambió completamente el sitio, siendo un panorama completamente distinto.
“Antes aquí venías a desayunar, a comer una gordita, un elote; había mucha vida. Hoy ya se ve olvidado, todo está grafiteado y prácticamente ya no hay espacios para disfrutar.”
El cambio comenzó oficialmente en julio de 2024, cuando el Ayuntamiento clausuró de manera definitiva el acceso al corredor gastronómico tras detectarse riesgos por desprendimientos en las laderas cercanas, luego de estudios técnicos realizados en la zona.
La medida obligó al cierre de los establecimientos tradicionales que durante décadas dieron identidad al paseo.
Durante 2025 se llevaron a cabo mesas de diálogo con los comerciantes para buscar una alternativa de reubicación.
Posteriormente, en febrero de 2026, autoridades municipales plantearon un proyecto para desarrollar un nuevo corredor turístico sobre el camino hacia la Presa San José, integrando a los locatarios con espacios como el Bosque de la Vida y la Casa Colorada.
Sin embargo, hasta ahora ese proyecto no se ha concretado.
Mientras tanto, la Presa San José permanece como un sitio donde los recuerdos de generaciones de potosinos contrastan con el abandono visible de uno de los espacios recreativos más emblemáticos de la ciudad.