En la década de 1980, cuando el cine era una de las principales formas de entretenimiento colectivo, el Centro Histórico potosino albergaba espacios que hoy sobreviven solo en la memoria de quienes los conocieron.

Uno de ellos fue el Cinema Alfa, un recinto que, con el paso de los años, adquirió una reputación tan peculiar como contradictoria.

Ubicado frente a los emblemáticos arcos Ipiña, dentro de la entonces concurrida plaza Guimevi, este cine formaba parte de la vida cotidiana de muchas familias.

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Durante el día, su cartelera incluía películas comerciales, funciones accesibles y propuestas pensadas para todo público, lo que lo convertía en una opción habitual para quienes buscaban entretenimiento en el centro de la ciudad.

Fotografía de Imágenes antiguas de San Luis Potosí
Fotografía de Imágenes antiguas de San Luis Potosí

Sin embargo, con la llegada de la noche, el ambiente del lugar daba un giro notable.

De acuerdo con testimonios de habitantes de la época, el Cinema Alfa transformaba su programación y su dinámica, proyectando contenidos dirigidos a un público adulto.

Esta dualidad le otorgó un carácter casi legendario, envuelto en curiosidad y comentarios entre quienes transitaban por la zona.

Más allá de su programación, el recinto también reflejaba una etapa distinta en el consumo cultural de la ciudad.

Eran años en los que los cines de una sola sala dominaban la oferta, y donde espacios como este respondían a diversas audiencias en un mismo lugar, adaptándose a distintos horarios y públicos.

Fotografías de imágenes antiguas de San Luis Potosí
Fotografías de imágenes antiguas de San Luis Potosí

Con el paso del tiempo, la transformación urbana, la llegada de nuevas cadenas cinematográficas y los cambios en los hábitos de consumo provocaron la desaparición de este tipo de salas.

El Cinema Alfa cerró sus puertas, dejando atrás no solo un edificio, sino una serie de historias que hoy forman parte del anecdotario urbano potosino.

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