Caminan en cuatro patas, esquivan obstáculos y pueden desplazarse por espacios donde el ingreso de un policía podría representar un riesgo.
A diferencia de los animales entrenados para labores de seguridad, estas unidades no tienen pelo ni necesitan correa: son robots cuadrúpedos equipados con cámaras y sistemas tecnológicos que permiten transmitir imágenes en tiempo real al centro de monitoreo de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana del Estado.
Se trata de los llamados perros robot de la Guardia Civil Estatal, una herramienta tecnológica que comenzó a incorporarse a las labores de vigilancia y prevención en San Luis Potosí.
Su primera presentación operativa ocurrió durante la Feria Nacional Potosina (Fenapo) 2026, donde recorrieron las inmediaciones del recinto y despertaron la curiosidad de los asistentes por sus movimientos y apariencia.
Actualmente, la corporación cuenta con cuatro unidades en funcionamiento, asignadas al agrupamiento de drones de la Dirección General de Tecnologías de la Información del C5.
Aunque su presencia llama la atención por su diseño, detrás de estos dispositivos existe una finalidad operativa y un escuadrón capacitado para lograr su funcionamiento.
Actualmente, son usados en las tareas de reconocimiento, proporcionar información sobre determinados entornos y ayudando a los elementos policiales a evaluar posibles situaciones de riesgo antes de intervenir.
En entrevista para EL UNIVERSAL San Luis Potosí, Carlos Alberto Blanco Nava, policía tercero de la Guardia Civil Estatal adscrito a la Dirección General de Tecnologías de la Información, explicó que estos equipos funcionan como una extensión de las capacidades de los policías, pero no sustituyen su trabajo.
Las decisiones y las intervenciones continúan dependiendo del personal operativo y de los monitoristas que analizan la información obtenida.
Presentados el pasado 6 de agosto por el gobernador Ricardo Gallardo Cardona, los cuatro perros robot tuvieron su primer despliegue operativo durante la Feria Nacional Potosina 2026.
En la feria participaron en actividades de proximidad social y realizaron recorridos que permitieron mostrar a los asistentes algunas de sus características y funciones.
La presencia de estos dispositivos despertó el interés de quienes pudieron observarlos de cerca. Sin embargo, más allá de su apariencia, la intención de la corporación es incorporarlos como una herramienta de apoyo para las labores de vigilancia y reconocimiento en espacios públicos.
De acuerdo con Blanco Nava, las unidades pueden acudir a sitios con una importante concentración de personas, como ferias, centros comerciales, plazas públicas, el Centro Histórico y puestos de atención ciudadana.
Durante estos recorridos, sus cámaras captan imágenes que se transmiten al C5 donde el personal encargado del monitoreo puede observar lo que ocurre y dar seguimiento a situaciones que requieran atención.
“Esta unidad cuadrúpeda robotizada forma parte de las cuatro unidades que tenemos en funcionamiento. Las aprovechamos para realizar recorridos y labores de inteligencia en seguridad pública, ya que están conectadas con el C5”, explicó.
El policía tercero señaló que las imágenes obtenidas también pueden utilizarse en plataformas de reconocimiento facial y lectura de matrículas vehiculares.
Estas herramientas permiten apoyar la identificación de vehículos con reportes de robo o que pudieran estar relacionados con algún hecho delictivo.
“También, podemos detectar si hay carros con reporte de robo o si alguno estuvo involucrado en un hecho delictivo, por ejemplo, si alguien causó un choque y se dio a la fuga, con esta herramienta podemos dar seguimiento”, explicó.
Sin embargo, aclaró que el robot no realiza por sí mismo todo el proceso de identificación.
Son los centros de videovigilancia y el personal especializado quienes analizan la información, interpretan las imágenes y comunican cualquier situación relevante a los elementos que se encuentran en campo.
“Estas unidades no sustituyen la labor policial, sino que funcionan como una herramienta tecnológica que complementa el trabajo de los elementos”, agregó.
Entre las características de estas unidades se encuentran sus cámaras de alta definición, una cámara térmica y un sistema de visión de 360 grados que permite realizar un mapeo del entorno.
Estos componentes ayudan a obtener información visual de los espacios recorridos y pueden ser útiles durante inspecciones en las que resulta necesario observar con mayor detalle determinadas condiciones.
La cámara térmica permite identificar fuentes de calor, mientras que los sistemas de visión y mapeo ayudan a reconocer el espacio por el que se desplaza el dispositivo.
La información obtenida puede apoyar las labores de inspección de vehículos, tractocamiones y otros puntos que requieran atención policial.
“Los robots cuentan con una cámara térmica y una cámara de ultra alta definición, así como una cámara de 360 grados para mapeo. Las cámaras térmicas permiten detectar fuentes de calor y nos apoyan durante los operativos, por ejemplo, en la inspección de vehículos y tractocamiones”, explicó Blanco Nava.
Sin embargo, el policía hizo una precisión importante: estos equipos no detectan automáticamente drogas, armas u otras sustancias ilícitas.
Su función consiste en proporcionar imágenes e información visual que posteriormente deben ser interpretadas por el personal encargado del monitoreo.
Si durante la observación se identifica algún elemento que requiera atención, los monitoristas pueden comunicarlo a los policías para que realicen la inspección correspondiente.
Blanco Nava describió esta tecnología como una herramienta para ampliar la capacidad de observación de los elementos, una especie de “tercer ojo” que puede ayudarles a identificar posibles puntos de riesgo, sin reemplazar la revisión física ni el criterio del personal operativo.
Aunque su apariencia recuerda a la de un animal que se desplaza por sí mismo, el funcionamiento de estos robots depende de sistemas de control, comunicación y monitoreo.
Pueden manejarse a distancia mediante sus cámaras y sistemas de conexión, aunque las condiciones de operación varían según el lugar donde se desplieguen.
La conectividad es un factor importante para su funcionamiento. La calidad de la señal, las características del entorno y las posibles interrupciones de comunicación pueden influir en el control de las unidades y en la transmisión de imágenes hacia el centro de monitoreo.
Otro aspecto fundamental para planear sus recorridos es la duración de la batería. Según la experiencia de uso de la corporación, los equipos pueden trabajar aproximadamente entre cuatro y cinco horas de manera continua, dependiendo de las cámaras y las plataformas que permanezcan activas.
El tiempo estimado para completar el ciclo de carga es de alrededor de 50 minutos, antes de que puedan volver a utilizarse.
Estas condiciones deben considerarse al momento de planear un recorrido o una intervención, pues la autonomía puede variar de acuerdo con las funciones utilizadas y las exigencias del entorno.
La incorporación de los cuatro perros robot representa una primera etapa de un proyecto tecnológico que busca ampliar las capacidades de estas unidades.
Entre los planes se encuentra explorar su utilización en labores de rescate, especialmente en espacios donde el acceso para los elementos policiales sea complicado o represente un peligro.
Para ello, la corporación trabaja en la posibilidad de integrar nuevos aditamentos a los dispositivos. Uno de ellos es una mano o garra robótica que permitiría manipular objetos y realizar determinadas tareas físicas.
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De acuerdo con Blanco Nava, este accesorio podría facilitar acciones como retirar obstáculos o abrir puertas de vehículos y establecimientos.
Su posible utilidad estaría relacionada con escenarios en los que sea necesario explorar un espacio, mover objetos o facilitar el acceso a un sitio donde pueda encontrarse una persona atrapada.
“Estamos trabajando en los aditamentos que podrían ayudarnos en este tipo de situaciones. El proveedor ofrece una mano robótica que puede ensamblarse en el equipo y utilizarse para manipular objetos, retirar obstáculos e incluso abrir puertas de vehículos y establecimientos”, señaló.
Blanco Nava explicó que esta posibilidad sería especialmente útil en lugares donde los policías no puedan ingresar fácilmente o donde las condiciones representen un riesgo para su integridad.
Los cuatro perros robot están asignados al agrupamiento de drones de la Dirección General de Tecnologías de la Información del C5, un equipo integrado por aproximadamente 10 elementos, entre hombres y mujeres.
En cuanto al balance de sus primeras experiencias, Blanco Nava calificó como positivos los acercamientos y las labores realizadas con estas unidades. Sin embargo, no ofreció cifras concretas sobre detenciones, aseguramientos, localización de objetivos prioritarios u otras intervenciones específicas.
Señaló que se han registrado casos de éxito en su utilización, pero explicó que los detalles relacionados con determinados operativos son confidenciales.