Para quienes pensaban que la Navidad termina con la llegada de los Reyes Magos, la tradición religiosa guarda una sorpresa: el árbol de Navidad debe retirarse hasta el 2 de febrero, cuando se celebra el Día de la Candelaria, fecha que marca el cierre formal del ciclo navideño dentro del calendario litúrgico católico.

De acuerdo con especialistas en tradiciones religiosas y con el propio calendario de la Iglesia, la Navidad no concluye el 6 de enero, sino que se prolonga durante varias semanas más, hasta conmemorar la Presentación del Niño Jesús en el Templo, acontecimiento que da origen a la festividad de la Candelaria.

Así lo explicaron publicaciones especializadas en cultura y religión, que señalaron que esta fecha representa el final simbólico de las celebraciones decembrinas.

La costumbre tiene raíces bíblicas: según la historia María y José presentaron a Jesús en el templo 40 días después de su nacimiento, cumpliendo con la ley judía.

Este hecho es el que da sentido a que el árbol, el nacimiento y los adornos permanezcan en los hogares hasta esa fecha.

Esta tradición se mezcla además con una de las celebraciones más arraigadas en la cultura popular: los tamales del Día de la Candelaria, que suelen compartir quienes encontraron al Niño Dios en la Rosca de Reyes.

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En muchos hogares, es justamente ese día cuando se “levanta” al Niño, se guarda el nacimiento y finalmente se desmonta el árbol navideño.

Si bien en la práctica moderna muchas personas retiran sus adornos tras el 6 o el 7 de enero, expertos en historia religiosa coinciden en que hacerlo antes del 2 de febrero interrumpe el sentido completo del calendario litúrgico, el cual contempla a la Navidad como un periodo extendido y no como una sola fecha.

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