El presidente francés, Emmanuel Macron, tiene previsto anunciar a principios de la semana una serie de medidas sociales fuertes y concretas para intentar poner fin a la crisis de "los chalecos amarillos", pero sin enterrar sus aspiraciones reformistas.

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Foto: EFE

¿Una política más social?
Macron ya dijo que piensa "cambiar de método", pero no de "rumbo" económico. Algunos macronistas propugnan un "giro social" frente a la "ortodoxia" presupuestaria del primer ministro Edouard Philippe y del ministerio de Economía.

"Hay que reformar pero también acompañar a las personas vulnerables. Hay que hacer que noten que los esfuerzos son compartidos", estima el economista Philippe Aghion, quien trabajó en la elaboración del programa económico del presidente.

¿Con qué medidas?
Entre las pistas barajadas figura la subida del salario mínimo más allá del 1.8% previsto en 2019 y de las pensiones de jubilación más bajas, además de la introducción de un subsidio de movilidad para las personas obligadas a ir en vehículo al trabajo. También podría adelantar la exoneración de las contribuciones por las horas extras, prevista inicialmente en septiembre de 2019.

Algunos ministros proponen incitar a las empresas a pagar a sus empleados una prima excepcional de fin de año que quedaría exonerada de impuestos.

¿Marcha atrás en las reformas?
La presidencia francesa estima que el movimiento de los "chalecos amarillos" no es antirreformista y que buena parte de sus aspiraciones son acordes con lo prometido por Macron durante la campaña.

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AFP

El presidente fijó esta semana una línea roja: renunciar a las reformas decididas desde hace 18 meses, sobre todo al Impuesto a la Fortuna (ISF) que suprimió parcialmente. Los "chalecos amarillos" exigen su restablecimiento total.

Antes de esta movilización popular a nivel nacional Macron tenía previsto lanzar en 2019 una serie de reformas, como la de las jubilaciones y la de las administraciones públicas.

¿Dejar subir el déficit?
Cualquier medida social, añadida a la supresión de los impuestos a los carburantes (anunciada precisamente bajo la presión de los "chalecos amarillos") aumentará el déficit presupuestario más allá del 2.8%, que es el objetivo del gobierno para 2019. Hay que evitar "que la deuda se dispare" advirtió esta semana el primer ministro, Edouard Philippe.

 ¿Esperar la concertación?
En vez de hacer múltiples anuncios, el jefe del Estado podría esperar a conocer las propuestas de las concertaciones que deben comenzar el 1 de marzo en toda Francia y en las que participarán los sindicatos, los concejales y los "chalecos amarillos", un movimiento sin líderes claros y con reivindicaciones muy dispares.

¿Una respuesta política?
El principal blanco de los "chalecos amarillos" es Emmanuel Macron, al que los manifestantes piden un cambio de estilo porque consideran que actúa políticamente como un rey en un país republicano. El presidente entonó en varias ocasiones el mea culpa. Fue en vano y su popularidad siguió cayendo hasta un nivel históricamente bajo en los sondeos.

Algunos responsables políticos abogan por una remodelación gubernamental antes de las elecciones Europeas previstas en mayo, sobre todo un cambio de primer ministro, al que consideran debilitado por la crisis.

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