Una fuente del Departamento de Justicia de Estados Unidos confirmó a EL UNIVERSAL que Marco Antonio Almanza Avilés, exjefe de la Policía de Investigación (PDI) de la Fiscalía General del Estado (FGE) de Sinaloa, se entregó el pasado jueves a las autoridades estadounidenses.

Almanza Avilés es uno de los principales exfuncionarios de seguridad pública acusados de posibles nexos con el Cártel de Sinaloa, específicamente con la facción de "Los Chapitos".

La acusación del Departamento de Justicia indica que recibió sobornos mensuales de aproximadamente 300 mil pesos por parte de dicha facción.

En las listas de pagos recuperadas por las autoridades, se alega que era identificado bajo la clave "R1".

De acuerdo con la acusación, permitió que "Los Chapitos" operaran libremente en Sinaloa, especialmente en sus actividades de tráfico de drogas. Además, facilitó el paso de cargamentos de sustancias químicas utilizadas para producir fentanilo a través de Culiacán sin interferencia policial.

Emitió órdenes de aprehensión contra enemigos de Los Chapitos a petición de estos, y ordenó la liberación de miembros del cártel que habían sido arrestados.

Según la acusación, hasta el año 2020, recolectó "cuotas" de laboratorios de metanfetamina de otros traficantes ajenos a "Los Chapitos", con el fin de aumentar los costos de sus rivales y obtener beneficios personales.

De acuerdo con la acusación, este acuerdo de corrupción se discutió y estableció inicialmente en una reunión ocurrida en 2017 o 2018 en uno de los ranchos de Iván Archivaldo Guzmán Salazar en Sinaloa.

Marco Antonio Almanza Avilés enfrenta los cargos de conspiración para la importación de narcóticos (fentanilo, heroína, cocaína y metanfetamina), y posesión y conspiración para poseer ametralladoras y dispositivos destructivos en relación con el tráfico de drogas.

Además, como resultado de estos delitos, está sujeto a la incautación de todos los bienes y ganancias derivados de sus actividades ilícitas.

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